"Contranovela", "cronica de una locura", "el agujero negro de un enorme embudo", "un feroz sacudon por las solapas", "un grito de alerta", "una especie de bomba atomica", "una llamada al desorden necesario", "una gigantesca humorada", "un balbuceo"... Con estas y otras expresiones se aludio a Rayuela, la novela que Julio Cortazar comenzo a sonar en 1958, se ...
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